Cuando somos jovenes deseamos comernos el mundo de un bocado, queremos trabajar sin descanso, ganar mucho dinero y apoyar a la familia. Pero en mi caso; ademas de todo eso, quiero llevar una vida sencilla y tranquila, cerca de los seres a los que amo y servir. Servir sin mirar a quien, donde sea y cuando sea.
Asi fue, lo deje todo y volvi a mi pueblo. Un pueblito olvidado en la costa del mar Caribe, al norte de Honduras. Volví con la idea de emprender mi propio negocio y estar cerca de mis seres queridos. Se siente bien volver al lugar donde algun dia fuí feliz.
¿Fue dificil? claro que si, quemar las naves siempre sera difícil. Pero las gracias obtenidas por el sacrificio, son mucho mas grandes.
Cómo diría Alejandro Sanz, "La vida se fijó en mí" y comencé lo que sería una pequeña tienda para luego volverse en una distribuidora de pan, avanzaba como navío viento en popa, con más de 360 clientes a quienes estaré enteramente agradecido por el apoyo incondicional.
Mientras el negocio crecía, voltee hacia una pasión oculta, sembrada en la cuna de la Iglesia llamada Pastoral Juvenil. Era la educación, me dieron el trabajo como maestro de Informática en el Colegio Católico San Juan Bautista, de mi ciudad. Es innegable mi amor hacia los jóvenes y a la educación digital con fundamentos Católicos y quise quedarme, actualmente solo tengo 6 meses, pero podría decir que son los mejores de mi vida laboral.
Volviendo al negocio. Mi madre siempre ha dicho "no hagan cosas buenas que parezcan malas, ni cosas malas que parezcan buenas". Y eso fue lo que sucedió, el negocio llamo la atención de personas muy malas, tanto que me amenazaron de muerte, me seguían e incluso, en una ocasión, llegaron a rodear la casa de mi madre. Después de un gran discernimiento y guía por parte de mi Sacerdote de confianza, decidí soltar la cuerda.
Actualmente, solo me queda una de las misiones más grandes de mi vida, formar con mi conocimiento y testimonio a casi 200 almitas que veo a diario en los salones. Tengo mi hogar, mi familia, mis niños (estudiantes), mis proyectos, mi Iglesia, a Dios y no necesito nada más.
¡Adonai Elohenu!

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