Durante la Santa Eucaristía, mientras el párroco compartía su homilía, no dejé de pensar en una pequeña frase: “Imagen y semejanza de Dios”. Este pasaje bíblico ha sido utilizado a lo largo de la historia para resaltar la dignidad humana. Vista la vida desde un enfoque divino, estas palabras se encarnan desde nuestra concepción; convivimos con ellas mientras experimentamos y afrontamos las diversas etapas de la vida, y se hacen vivas cuando volvemos al Padre. La Santísima Trinidad, el dogma más importante del cristianismo y de nuestra Santa Iglesia Católica, nos presenta a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Pero surge una pregunta: ¿Cómo pueden existir tres personas en un mismo Dios? Al conocer lo que yo llamo “las tres O”: Dios Omnipotente, Omnisciente y Omnipresente, comienzo a comprender un poco más este misterio. Cuerpo, alma y espíritu. Al igual que Dios, somos trinos; hemos sido hechos a su imagen y semejanza. Al morir, el cuerpo se descompone y el espíritu vuelve ...
Cuando la Iglesia ya no fue hogar. Segunda Parte "La noche oscura" Desde muy pequeño, y con algunos traumas engendrados por mi padre —quien me decía, a la edad de 10 años, que “cualquier mujer que se me abriera, vénganos tu reino”, refiriéndose y alentándome a una vida sexual desenfrenada— y con abusos carnales por parte de una mujer desde mis 6 años, tomé la decisión más importante de mi vida: nunca ser como él. A los 12 años conocí la masturbación y la pornografía. Generé mucha adicción en su momento, pero siempre me aseguré de luchar contra ello con mucha oración, rezos y obras de caridad. A los 15 años tuve mi primera novia, quien me ayudó a forjar mi identidad como varón y por la cual no dudé en hablar con sus padres para que nos dieran permiso. Duramos casi seis años en el noviazgo; éramos unos niños. Algunas creencias dicen que el primer noviazgo es el que te enseña a amar, el segundo a ser amado y el tercero “es la vencida”, el ideal. Mi ideal siempre fue: “Si tengo ...